Santiago
y nuestra zona centro, coinciden en su geografía
y limites y la historia humana y divina que
se ha tejido entre sus calles, casas, edificios
y templos, es también la historia de
un país que nace al centro de la antigua
Plaza Mayor.
Desde su fundación, a los pies del cerro
Huelen, que luego fue llamado Santa Lucía,
por don Pedro de Valdivia; en honor a la patrona
de los no videntes; Santiago del Nuevo extremo,
con su cañada, que hoy es la Alameda,
tuvo vocación de ciudad. Así fue
como encomendada a la protección de la
Virgen del Perpetuo Socorro en la ermita que
luego sería nuestra Parroquia de San
Francisco en la Alameda, comenzó a crecer
y configurarse como la capital de esta tierra.
“La Ciudad de Dios”, se le llamó
por algunos, en alusión directa a los
numerosos templos ubicados entre la ermita de
Santa Lucía y el limite poniente del
río Mapocho.
Con los años, hoy 467, de su fundación,
nuestra ciudad se ha expandido hasta llegar
a ser una metrópolis, en la que, aquel
Santiago de la Alameda de las Delicias y los
templos majestosos y la Plaza Mayor, se ubican
como una comuna, que contiene el centro histórico
de la ciudad. Es esta, como decíamos
al inicio, nuestra Zona Centro de la Arquidiócesis
de Santiago.
Hoy nuestra Zona es habitada aproximadamente
por 300 mil habitantes y 2 millones de personas
trabajan, estudian, se recrean, hacen negocios,
son usuarios de este sector y muchos de ellos
participan en la celebración de las numerosas
misas que se celebran, lo cual constituye
un desafío permanente para la evangelización.
Actualmente la zona se compone de 5 decanatos,
que son unidades territoriales que contienen
entre 5 y 6 parroquias, estos son el decanato
Matta, Centro, Franklin, Yungay y Blanco, entre
todos suman 27 parroquias, entre las que están
ciertamente las más antiguas de Chile.
En ellas se celebra la eucaristía, los
sacramentos se vive la caridad y crece la vida
comunitaria. En cada parroquia se pueden encontrara
familias que se preparan a la Comunión
de sus hijos, jóvenes que se forman para
ser confirmados o participando en comunidades,
Hombres, mujeres, niños, ancianos, que
se acercan a los sacramentos, en busca de
la experiencia comunitaria y fundamentalmente
de la Eucaristía.
La centralidad de la vida Eucarística,
es sin duda un signo muy fuerte en la zona y
lo que fundamenta la participación y
la comunión.
Diariamente en la zona Centro se celebra en
distintos horarios decenas de Eucaristías
en parroquias, iglesias públicas, santuarios,
conventos y la Catedral; lo que marca el centro
de la vida eclesial de la zona.
De esta profunda adhesión al Señor,
también nacen diversas formas de caridad
y de amor al prójimo más pobre
y más marginado, que viven solos, que
son ancianos o niños, enfermos, en los
hospitales o edificios, en las calles, barrios
y plazas de la ciudad.
El desafío de la evangelización
palpita en cada rincón de nuestra zona
y por eso es que nuestra Vicaría a través
de los distintos servicios pastorales, colabora
permanentemente en cada decanato y parroquia,
por que sabemos que en este espacio es posible
tener un profundo encuentro con Cristo, que
convierta, que llame y motive a la vocación
de ser discípulos – misioneros,
en medio de nuestra ciudad, en la diversidad
en que vivimos, en medio de los colores y también
de los grises, a veces en medio de la indiferencia,
de la violencia, el individualismo y el consumo..Pero
la mayoría en medio de las personas,
que son nuestro prójimo, entre sus afanes,
tareas, trabajos, entre la vida misma que camina
por nuestras calles, paseos y parques.
Sabemos que nuestra zona tiene sed de Dios y
que cada hombre y mujer que vive o circula
por aquí lo siente y estamos dispuestos
a “dar razón de nuestra esperanza”...
ser discípulos misioneros de Jesucristo,
para que en el nuestra Zona Tenga Vida”. |